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Historia
El Decreto 1340-1973, de 7 de junio, cita textualmente: "la Villa de Medina de Pomar",
que en su origen histórico se remonta a la época prerromana, durante la
cual perteneció a Cantabria, quedó encuadrada, luego de ser sometida a
Roma, en el "Convento jurídico de Clunia" y fue después de la
Reconquista, sede de la Alcaldía Mayor de las Merindades de Castilla.
Su fundación se atribuye a grupos mozárabes en los
tiempos de la Repoblación y tal como señala el Libro Becerro de las
Behetrías: “este lugar es del Rey y fue siempre de los reyes”,
situación que se mantuvo hasta que en 1369, Enrique II de Trastamara
recompensó a su camarero Mayor D. Pedro Fernández de Velasco, dándosela
en señorío, documento depositado en el Museo Histórico de las
Merindades ubicado en El Alcázar desde donde la familia Fernández de
Velasco extendió su poderío por las tierras del Norte de Burgos.
Durante años, la ciudad ostentó el titulo de Capital de las Merindades.
Cuando avanza la reconquista, se cambió el nombre de Medina de Castella Veteris por el de Medina de Pumar, para distinguirla de otras Medinas que estaban inclusas en la ya extensa región de Castilla la Vieja.
Es en la época de la repoblación de esta zona, por parte de Alfonso
VIII, cuando aparece por primera vez con el apelativo de "Pumario", en
1202, para acompañar al nombre.
La capitalidad de la Merindad Menor de Castilla la Vieja, centrada
en Medina de Pomar, será una consecuencia lógica del desarrollo del
fuero. Una tardía documentación así lo atestigua.
Medina de Pomar puede presumir de ser ciudad por partida doble.
Lo es de cuna, desde su origen, por su denominación árabe. Al igual que
las otras Medina de España tiene raíz musulmana. Su nombre significa
ciudad. A la nuestra se le añadió de Pomar. También es ciudad por el
título honorífico otorgado por S.M. la Reina María Cristina de
Habsburgo Lorena mediante Real Decreto de 1894.
Las centenarias puertas de su muralla dan acceso a calles de
organización y trazado medieval, donde encontramos unas sólidas
edificaciones, murallas, arcos, puertas, blasones, casas armeras y
magníficas iglesias de gran interés artístico y religioso: El
Monasterio de Santa Clara, la Iglesia Juradera de Nª Señora del
Rosario, el Convento de San Pedro de la Misericordia y la Parroquia de
Santa Cruz.
Ha sido lugar de paso y de descanso para reyes: Alfonso VIII que
en el siglo XII concedía a Medina de Pomar el fuero por el que se le
atribuyen varias funciones de importancia, pasando con el tiempo a ser
capital de Las Merindades hasta el año 1560.
Isabel la Católica y su hija Dña. Juana se detuvieron en esta ciudad en su viaje hacia Laredo desde donde la infanta embarcaría para casar con Felipe el Hermoso.
Carlos I de España en su último viaje desde Laredo
al Monasterio de Yuste donde se recluyó hasta su muerte; permaneció en
este lugar varios días. No se sabe con precisión el lugar donde se
hospedó; se piensa que en el Hospital de la Vera Cruz, o en la Casa de
la Cadena, aunque lo más probable es que se alojará en el Alcázar, ya
que los cronistas nos hablan de "palacio".
María Cristina, Reina Regente a propuesta del entonces ministro de la gobernación, Alberto Aguilera y Velasco, otorgó a Medina de Pomar en el año 1894 el título de Ciudad.
Y también ha sido cuna y estancia de personajes ilustres:
- Juan de Medina de Pomar: Obispo de Burgo de Osma y Arzobispo de Toledo.
- Don Mauricio Obispo de Burgos.
- Sancho García de Medina: Tesorero Mayor del Rey Juan I.
- Pedro Fernández de Velasco: Sexto Condestable de Castilla y Primero de la Casa de Velasco.
- Juan de Medina: Doctor en Teología y catedrático de la Universidad de Alcalá.
- Hernando de Medina: Mayordomo y Copero del Carlos I.
- Juan de Salazar y Espinosa: fundador de la Ciudad de la Asunción, capital de Paraguay.
- Juan Francisco Bustamante y Martínez: Presidente del Tribunal supremo de Justicia. Nombrado en 1894.
- Julián García Sainz de Baranda [1888-1970] miembro de la Real Academia de la Historia.
El poeta Rafael Alberti escribió estos bellos versos:
¡A las altas torres de Medina de Pomar!
¡Al aire azul de la almena, a ver si ya se ve el mar!
¡A las altas torres mi morena!
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