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El derribo y ampliación del puente Gasset arrancará a final de verano Soterrar el cableado. Este mes se iniciará el cambio del cableado de telefonía y electricidad, que pasa por el puente y se canalizará bajo el río. Hasta el último trimestre del año el puente Gasset no se cortará al tráfico.
Hacia finales de septiembre o primeros de octubre el Ayuntamiento de Burgos comenzará los trabajos de demolición del viejo puente Gasset, un proyecto que se enmarca en la urbanización del entorno de Caballería y que conllevará la construcción de un nuevo paso sobre el río Arlanzón más amplio y más moderno. Antes, en esta segunda quincena de agosto, se llevará a cabo el traslado de las conducciones de telefonía y electricidad que soporta actualmente el puente. La eliminación de esos tendidos, que se prolongará durante dos meses, obligará a realizar una canalización de tres metros de profundidad bajo el cauce del Arlanzón, y que será la que posteriormente se utilice para conducir los servicios desde el centro hacia la zona sur. Estas primeras tareas no afectarán al tráfico, que podrá circular por la zona hasta el último trimestre del año, según las previsiones de la Gerencia de Fomento. Posteriormente, una vez iniciada la demolición del puente, ese punto quedará cerrado a la circulación. El cambio de las conducciones tendrá un coste cercano a los 500.000 euros, de los que la mitad, pese a tratarse de servicios de empresas privadas, serán sufragados por el Ayuntamiento de Burgos. Desde la administración local señalan que al tratarse de un cambio provocado por una obra municipal, las arcas públicas asumen parte del coste; algo, que por otro lado, es un hecho habitual con este tipo de compañías. Los trabajos de construcción del nuevo puente, que duplicará su capacidad actual, correrán a cargo de la empresa Begar, adjudicataria de la primera fase de la urbanización del entorno del complejo de Caballería por un importe de 4,3 millones de euros y un plazo de ejecución de 10 meses. Además del ensanche de Gasset se realizará una nueva glorieta en la plaza de Santa Teresa (el entorno será remodelado y la anchura de los viales crecerá hasta los cinco metros) y se urbanizará la parte trasera del MEH, en la calle Burgense, donde estarán los accesos y salidas al aparcamiento subterráneo del museo, que cuenta con capacidad para más de 1.100 turismos. En cuanto al río, esta fase también incorpora la construcción de al menos dos nuevos accesos peatonales a la margen derecha. La intervención global implica también una segunda fase, la que afectará de lleno al frontal del complejo de la Evolución y que supondrá su ajardinamiento, repavimentación y semipeatonalización del paseo de la Sierra de Atapuerca. Se acompañará de la instalación de una nueva pasarela peatonal, esculturas, un estanque artificial y la sustitución de los pavimentos perimetrales del solar. El frontal quedará ocupado por una calle de «coexistencia» entre peatones y tráfico. Unos bolardos en sus dos extremos controlarán el flujo de vehículos, limitado básicamente a bicicletas, autobuses turísticos y quizás a autobuses urbanos, aunque este es un detalle que falta por pulir. Esta fase, que no debe demorarse para que no se dé la paradoja de abrir el Museo y tener obras en la puerta, está en redacción con la finalidad de aprobar el proyecto definitivo antes de 2009 y poder así meter las máquinas el próximo año. La intención del Ayuntamiento es que esta obra concluya a la vez que lo hagan las del MEH, ya en el año 2010. Entre ambas fases sumarán 12 millones de inversión y afectarán a una superficie de 36.000 metros cuadrados Textos tomados del diario de Burgos
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